Por la Doctora Cristina Martín Jiménez
En este extracto de su intervención en el Foro Económico Mundial 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, traza una línea clara entre dos modelos energéticos y dos resultados políticos muy distintos.
Trump afirma que su victoria electoral permitió a Estados Unidos evitar «el catastrófico colapso energético» que, según él, ha golpeado a las naciones europeas que apostaron por lo que denomina la Nueva Estafa Verde, a la que califica como «quizá el mayor engaño de la historia».
Frente al discurso europeo de sacrificio energético y dependencia exterior, el presidente estadounidense reivindica una política basada en seguridad energética, control de recursos y primacía nacional.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump en Davos, durante la reunión del Foro Económico Mundial 2026:
«China fabrica casi todos los molinos de viento.
Sin embargo, no he podido encontrar ni un solo parque eólico en China.
¿Lo has pensado alguna vez?
Es una buena forma de verlo.
China es muy inteligente.
Los fabrica y los vende por una fortuna.
Y se los vende a los estúpidos que los compran».
Una declaración que va mucho más allá de la energía “verde”.
Una confesión explícita acerca de la guerra industrial, tecnológica y energética que se libra bajo la apariencia de transición ecológica: fabricar, exportar dependencia y evitar asumir los costes internos.
Ese es el modelo: presión económica, asfixia energética y control de las cadenas de suministro como armas geopolíticas.





