Pocas familias han acumulado tanto poder político en México como los Monreal Ávila.
Durante más de tres décadas, sus integrantes han ocupado gubernaturas, senadurías, diputaciones, alcaldías y diversos cargos públicos.
Para sus simpatizantes representan un grupo de políticos con amplia trayectoria; para sus críticos, son el ejemplo más visible de cómo una familia puede construir un auténtico cacicazgo político.
Todo comenzó en Zacatecas. En 1998, Ricardo Monreal rompió con el #PRI después de que le negaran la candidatura al gobierno estatal.
Cobijado por el PRD, derrotó al partido que había gobernado la entidad durante décadas, convirtiéndose en uno de los primeros grandes golpes electorales contra el viejo régimen priista.
Ese triunfo cambió la historia política del estado y dio origen al llamado “monrealismo”.
Con el paso de los años, el grupo familiar multiplicó su influencia. Ricardo fue gobernador, senador, jefe delegacional en Cuauhtémoc, coordinador parlamentario en el Senado y posteriormente en la Cámara de Diputados.
Su hermano David Monreal llegó a la gubernatura de Zacatecas en 2021, tras haber sido alcalde de Fresnillo, senador y funcionario federal. Saúl Monreal también fue alcalde de Fresnillo y posteriormente senador, mientras que otros hermanos ocuparon diputaciones, alcaldías y distintos cargos públicos.
De los 14 hermanos Monreal Ávila, al menos nueve han tenido participación política o administrativa.
Ese crecimiento convirtió a la familia en una de las estructuras políticas más influyentes del país, pero también en blanco permanente de críticas por presunto nepotismo.
Organizaciones civiles, analistas y partidos de oposición han cuestionado durante años la concentración de cargos públicos en integrantes de una misma familia.

