Por: Enrique Guillermo Hernández
Miren, siéntense y tómense un café porque esto ya no se explica con libros de historia, se explica con un pote de pegamento y mucha caradurez. Lo que está pasando en Irán es la evolución final del cinismo. Pasaron de citar a los grandes estrategas de la antigüedad a manejarse con el manual de Art Attack.
Si Sun Tzu levantara la cabeza y viera que el «engaño supremo» de la Guardia Revolucionaria (IRGC) consiste en recortar un pedazo de cartón, pegarle una foto de Mojtaba y ponerle cinta adhesiva atrás para que no se caiga, se vuelve a morir pero de un ataque de risa.
1. La Estrategia del Recorte y la Simetría
En el viejo programa de manualidades te decían: «No necesitas ser un experto para ser un gran artista». El IRGC se lo tomó a pecho. No hace falta que Mojtaba sea un Ayatolá formado, ni que tenga el visto bueno del testamento de su padre, ni que sepa hablar en público. Solo hace falta un buen cúter, un fondo patriótico y mucha frialdad.
Poner a un tipo que contradice la religión en el trono de los religiosos es la manualidad más arriesgada de la historia. Es como querer pegar dos pedazos de mármol con saliva: sabes que se va a caer, pero necesitas que aguante para la foto de la inauguración.
2. El Encharcado de los 88 Expertos
¿Se acuerdan del «encharcado» que hacían con papel de diario y pegamento para darle dureza a las formas? Bueno, eso hicieron con la Asamblea de Expertos. Los «encharcaron» a puro apriete y amenaza de muerte para que el voto por Mojtaba quedara firme, aunque por dentro todos los clérigos sepan que esa figura no tiene estructura moral.
Humillaron a los viejos sabios obligándolos a firmar una herejía dinástica. El resultado no es un líder, es una máscara de papel maché que se deshace si le llega a caer una sola lágrima de la realidad.
Mojtaba no está ahí para liderar una religión; está ahí para ser la transición hacia una dictadura militar pura y dura. Están usando al hijo «pecador» y al líder de cartón para romper definitivamente el juguete de la teocracia y quedarse ellos con la fábrica entera.




