Por: Jota Ce Ce
UNA MASCARADA LLAMADA 4T
Desde antes de su llegada a la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador ya había dado visos de que lo suyo era una especie de maestría del engaño. Envolvió en papel de celofán su lema de “no mentir, no engañar y no robar” aún y que los antecedentes revelaban lo contrario.
Estamos en el 2024 y persiste en seguir engañándonos y engañarse, aunque esto último parece no importarle. Ya logró que su palabra se hiciera ley y dogma, que su figura se hiciera mítica y sus seguidores reivindiquen sus dichos y acciones bajo la convicción de que su palabra sana, absuelve o castiga.
Parece quedar en el olvido de que sus métodos para llegar al poder pasaron (debieron pasar) por la falta de decoro, por no decir que de honestidad. Muy reconocida es hoy que las “aportaciones para el movimiento” fueron el común desde la jefatura de Gobierno de la ciudad de México. La oscura relación que sostuvo con el empresario argentino Carlos Ahumada de la que se desprendieron eventos como los de su tesorero Gustavo Ponce, la serie de videos mostrando a diversos personajes aliados a AMLO recibiendo fajos de billetes (Bejarano, Imaz, etc) y la secrecía con la que se manejaron obras y acciones.
Al que prometió que ni a sus familiares les permitiría tranzar se le han revelado videos y documentos de cómo hermanos, primas, sobrinos e hijos se han dedicado a hacer negocios al amparo de su nombre. Ante ello, el teflón, los “otros datos”, el discurso evasor y escurridizo, “Soy moralmente intachable” y sí, ni quien lo acuse de deshonesto por propia mano pero sí hay mucho de encubrimiento.
AMLO y sus hijos
Lo de sus hijos sería un escándalo en otros países, menos en México. El periodista Carlos Loret de Mola se encargado se desnudar lo que los vástagos de AMLO han venido realizando en estos cinco años, en forma tal que parecieran ser “el poder tras el poder”. Negocio tras negocio, tráfico de influencias, hacer ricos a los amigos, vivir al amparo del poder sin trabajar. Para todo eso alcanza con un papá que apenas trae 200 pesos en la cartera.
En lo institucional, habrá que citar el escándalo de SEGALMEX, el posiblemente desfalco más grandes en la historia moderna del país, que el sentido común dice que no pudo haberse perpetrados sin el consentimiento del presidente, hacerse el desentendido no basta pero para tal parece que a su feligresía basta con que AMLO saque su pañuelo blanco para creerle y dar por cierto que el Mesías logró en cinco años desterrar la corrupción. Esa que él señala, juzga y condena a diario pero solamente viendo hacia el pasado, es un presente nítido porque casi por decreto, la ha logrado desterrar.
Pero queda la duda de si en el 2025, cuando ya haya abandonado el cargo, quien le suceda no habrá de levantar el tapete y se tope con toneladas de basura ahí escondidas y que por lealtad (no diremos sumisión) se omita mencionar en ese mañana que ya será pasado. Tal vez sea poco luego de que la prioridad será atender la inseguridad que ahoga el país o los líos económicos que desde ahora se dejan ver.
Total, en la mal llamada 4T nada más ha tenido cabida la simulación. Hay tiempo para llevarla a un nuevo nivel.
13/01/24




