Se han identificado 9 variables básicas que se pueden valorar en el temperamento del niño:
Nivel de actividad
Ritmicidad
Acercamiento o alejamiento ante situaciones nuevas
Adaptabilidad
Umbral de Responsividad (significa emprender acciones dirigidas a la situación del otro; ser responsivo/a implica una cierta capacidad de iniciativa, no simplemente una respuesta pasiva, respuesta, pues)
Intensidad de Reacción
Calidad del Humor …Bueno…No tan Bueno.
Distraibilidad
Campo y Persistencia de la atención del Niño.
Entrevista a los padres sobre el temperamento del niño:
La historia clínica, con entrevista bien planificada a los padres, es el mejor instrumento para conocer el temperamento de los niños.
Las preguntas deben ser abiertas, tales como “describa a su hijo durante sus primeros años de vida”.
Si estas preguntas, a través de una entrevista abierta, van repasando las 9 categorías descritas, se puede obtener un perfil bastante ajustado del temperamento del niño.
No es difícil obtener información sobre el nivel de actividad.
Se puede preguntar a los padres si el niño se movía mucho cuando era un bebé, si era tranquilo o intranquilo mientras dormía, o si le podían dejar un momento sobre algún soporte sin miedo a que se cayera.
Para determinar el ciclo rítmico del niño se pregunta sobre la facilidad en la regulación o variabilidad en las comidas, los movimientos intestinales o las horas de dormir.
Para explorar la adaptabilidad, las preguntas irán dirigidas a las reacciones del niño ante situaciones novedosas, y el tiempo que necesitaba para adaptarse a las mismas.
Son muy importantes las reacciones que pudiera presentar el niño ante el acercamiento-alejamiento de determinadas personas o circunstancias.
Debe llamar la ATENCIÓN un niño que reaccione escasamente.
El nivel de umbral se puede conocer preguntando sobre las reacciones del niño ante ruidos fuertes, ante ciertas comidas o ante ciertas texturas de ropa.
También nos interesará conocer cuál era la respuesta ante sonidos ambientales (teléfono, sirenas, etc.).
Los padres podrán aportar sus observaciones ante disgustos o satisfacciones intensos que el niño haya podido experimentar.
La intensidad de reacción se valora a partir de conocer cómo reaccionaba el niño ante el placer o el desagrado, si de una manera tranquila o ruidosa.
Por ejemplo, se puede preguntar cuál era la reacción cuando no quería una determinada comida.
Sobre la calidad del humor, los padres podrán aportar información sobre si lo percibían como un bebé feliz y contento, o todo lo contrario.
Ya que puede haber elementos de subjetividad, será importante preguntar cómo percibían los padres si el niño estaba contento, o si le gustaba o desagradaba algo.
La distraibilidad se puede conocer a través de la información que aporten los padres sobre la actitud del niño ante un estímulo ambiental.
¿Detenía el niño su actividad o la continuaba?
¿Podía distraerse fácilmente cuando mamaba, comía o lloraba?
Finalmente, se puede indagar sobre el campo y la persistencia de la atención conociendo cuánto tiempo era capaz de entregarse a actividades concretas.
Si soltaba un juguete, ¿persistía en el intento de recuperarlo o renunciaba fácilmente e él?
Estas preguntas pueden formar parte de la historia clínica, y muy especialmente si nos interesa explorar el temperamento.
Algunos autores han diseñado cuestionarios específicos que, aunque tienen la ventaja de sistematizar, tienen el inconveniente de ser un instrumento más frío para la exploración y carecen de la riqueza del lenguaje no verbal que una entrevista puede aportar.
¿Cómo la Beisbol?
Te está cayendo el 20 ó …
Ahora entiendes porque hay que consultar a un Pediatra con visión Panorámica u Holista, o a un Psicólogo Capacitado en esto.
Ahora comprendes porque tanto desorden Emocional entre nuestros menores de 19 años de edad.
Pues a Capacitarse, Gente, para ayudarnos y ayudar a otros.
Un fuerte abrazo de tu amigo el Dr. Vito Castelano. Ok?