Por: Jota Ce Ce
RECUPERAR LA VIDA INSTITUCIONAL
Pues con la novedad de que ya inició, en pleno, la etapa de las campañas electorales a todos los niveles, más de cincuenta mil seres humanos que se estarán disputando los veinte mil puestos de representación popular. Etapa de estruendos, de saturación, en que los ciudadanos se ven atrapados por los miles de decibeles del ruido que por los visos, se escaparán al aire y perderse en la nada.
Para la opinión pública, lo principal radica en las campañas de los tres candidatos a la presidencia de la república, ahí está centrado el interés y pareciera que nada más importa. Se trata de identificar quién será quien al final se quede en el puesto que durante los últimos cinco años ha ocupado Andrés el tabasqueño, sí, ese el de las malas formas, el gran polarizador.
Pero ampliando el zoom, nos daremos cuenta que el interés debería estar puesto en los resultados que se obtengan para renovar el poder legislativo y dejar por un lado la especulación de si Andrés aceptará un eventual resultado adverso en las elecciones presidenciales. La pregunta sería, en nuestro caso, ¿aceptará de buenas y primeras un resultado adverso en cuanto a la futura conformación del Congreso? Pregunta sin desperdicio.
Perder el congreso para el actual presidente, aún ganando su partido (y su candidata) lo colocaría en, digamos, una hipotética “zona de riesgo”, en la que imaginemos un potencial intento de revancha (no venganza) de la hoy coalición opositora a la que no exista freno presidencial alguno: supondríamos un eventual llamado a cuentas.
Un congreso que buscaría abrir un plazo para que surjan las explicaciones, se destapen las verdades ocultas y se descorra el velo de lo que se medio se alcanza a visualizar desde ya. Desde las averiguaciones al pésimo manejo de la pandemia causada por el COVID, los despojos al sistema de salud, el oscuro manipuleo al sistema de educación, el manoseo a los dineros públicos en los proyectos “estrella” del régimen y así de paso, como no queriendo, el acusado saqueo del erario por parte de la hoy familia impe.. presidencial.
No, no es la presidencia la que debe preocupar a Andrés, debiera ser el otro poder que se disputa el 2 de Junio, no es nada más porque echaría abajo su pretensa idea de cambiar la vida institucional de México, de dar vida a “su” constitución, de erigir un sistema unipersonal tal y como lo ha intentado instaurar desde 2018. De perder la mayoría en el Congreso se supone desde ahora un freno al intento aniquilador por desaparecer del mapa el sistema de contrapesos, de imponer un régimen muy parecido a la tiranía y al despotismo, en el cual un solo hombre (o mujer) maneje el país a su gusto y antojo.
Aquí no se habla de proyectos ideológicos, de izquierda o derecha, que las tentaciones para ambos bandos son similares. Aquí de lo que habla es que se advierte que el Tlatoani saliente pretende imponer, así sea a la distancia, que su presencia se sienta e influya, que su capricho se extender sus designios sobre la vida nacional persistan porque en casi seis años lo escasamente logrado no alcanza para inscribir su nombre en los libros de historia.
Serán tres meses, 90 días, lo que nos distancia de saber los resultados, entre estridencias y ocurrencias, entre un mar de palabras y miles, pero miles, de mensajes que parece que estarán presentes en los medios de comunicación y que pensamos, están dirigidos a verse pasar de largo. Pero los partidos tienen que justificar el dinero del que se les dota y que por cierto, proviene del pueblo al que dicen querer representar.
Llegaron los días de guardar….





