Por José de Jesús Guerrero Andrade
Son muchos los críticos del cooperativismo mexicano.
En Italia, muchas de las grandes empresas que lo han convertido en un país medianamente desarrollado, con cierto grado de industrialización, trabajan con sistemas cooperativos y lo hacen con eficiencia.
Lo mismo sucede en Suiza, Alemania, Francia donde están las cooperativas más exitosas del mundo.
Pero en México, hablar del cooperativismo es hablar del fracaso en casi todas las actividades en donde se ha tratado de aprovechar el sistema.
Se denosta al sistema por sus resultados cuando las causas de su fracaso están en otro lado.
No hay que confundir a la enfermedad con lo que solo son sus síntomas dicen los Administradores modernos.
El sistema cooperativo funciona muy bien en todo el mundo, pero en México, hasta ahora, no se ha podido hacer que funcione con eficiencia.




