Por Pedro F. Rivas Gutiérrez
Por supuesto, tengo prueba irrefutable. No es cuestión de sexo ni de catadura moral, se trata de algo más contundente, miren si no. Ninguno se acuerda con exactitud de nombres, apellidos, ubicaciones, fechas y demás perendengues.
Todo es: ¿cómo se llama? Pues ahí está, si partimos del axioma de que los caballeros no tienen memoria, queda demostrado a priori que lo son.
Superada la enojosa pregunta, les cuento que uno de los temas tratados fue el de los acumuladores de los automóviles de ahora. El problema menor es que sean desechables (hoy todo es desechable, hasta los políticos), lo verdaderamente importante y trágico es que siempre acaban en muerte súbita.
No hay agonía, síntomas de malestar o fallas premonitorias, no, se mueren de repente y ya. Arrancas bien en la mañana, te estacionas en cualquier lugar a donde vayas, y cuando terminas lo que hayas ido a hacer y pretendes echar a andar el motor de nuevo, ni siquiera tose, murió en soledad mientras tú te pastoreabas por la plaza comercial, realizabas el intento infructuoso de cobrar una deuda, asaltabas el cajero automático o depositabas el nalgatorio en la cómoda silla de tu oficina.
¡Oh! Y ahora, ¿quién podrá defenderme? Ni intentes pasar corriente de otro carro porque puedes lastimar el imponente cerebro electrónico con el que vienen dotados y que controla todo (menos el infeliz acumulador), aparte de que puedes perder la garantía, si estás a tiempo o no la has perdido por no haber ido oportunamente al mantenimiento preventivo que cuesta un huevo.
Spoiler: hay unos aparatitos, que lamentablemente yo no vendo, que generan corriente desde una cajita muy portable y con sus propios cables. Investiguen Amazon, Temu y similares.
La ventaja de que ya no tengas garantía es que sale más barato. Tu taller o el vendedor de acumuladores te lo lleva a donde estés y te lo cambia. En el peor de los casos van por tu vehículo, se lo llevan unas horas y te lo devuelven con acumulador nuevo.
Si tienes garantía, hay que hospitalizar el auto en el taller de la distribuidora (con grúa y todo) para que diagnostiquen, te avisen, autorices y cambien el acumulador. Uno, dos o tres días sin auto. Fenomenal.
Es una incongruencia que los vehículos tengan sensores que te avisan de todo, hasta cuando está baja la llanta de refacción, menos de que el acumulador está en etapa terminal. A lo mejor alguno de ustedes encuentra una solución a este problema, pónganse abusados, pueden hacerse millonarios en un abrir y cerrar de ojos, Saludos.




