Por: Jota Ce Ce
EL PROBLEMA DE CREERLE A ANDRÉS
NOVICIADAS Y OTRAS YERBAS
Por: Jota Ce Ce
EL PROBLEMA DE CREERLE A ANDRÉS
La indignación estalló en pleno en Palacio Nacional, digamos que hasta furia hubo y es que ¿cómo?, desde los Estados Unidos llegó el bazucazo que dio en la mero punto de flotación de la nave cuatroteista: la DEA filtrando la especie de que años atrás, el entonces candidato opositor al PRI (eso es un decir) Andrés Manuel López Obrador habrá recibido 2 millones de dólares para su entonces campaña presidencial.
Surgen de inmediato las reacciones encontradas, lo mismo de los fieles que desechan de inmediato las supuestas acusaciones, descalificándolas, que de un grueso sector de la opinión pública concediéndole credibilidad absoluta a la versión. Polarización al gusto, que esa ha sido la moda en este sexenio.
Lo anticipable es que desde el Palacio de la Pureza (perdón Arturo Ripstein por el juego de palabras) prive el enojo ante el intento de marchar la autoadjudicada mancha moralina que hace pesar sobre el Mesías, que se ose cuestionar la impoluta trayectoria del líder y casi se exige un acto de desagravio. Faltaba más, qué caray.
Pero el problema central radica en los antecedentes, el problema es creerle a Andrés. Tras cinco años de representar el epítome de la mentira, solamente sus devotos le alcanzan a creer. Y es que la burra no era arisca, la hicieron a palos. Él, el experto es señalar y enjuiciar sin pruebas, el artesano de la diatriba (no decimos de la difamación) siendo acusado aparentemente sin pruebas.
Dicen que los dichos son un reflejo a la sabiduría popular y aquí se podría aplicar: “no te gustas comer de las que guisas”, “se le volteó el chirrión por el palito” y varios más que se pueden aplicar. Obvio que los molinos de viento que dice AMLO son sus “adversarios” gozan, así es esto del abarrote.
Pero haciendo un recuento los antecedentes dan motivos de que no luce disparatada la versión de la DEA. Hechos del pasado, no tan recientes y más recientes, nos indican que la llegada de Andrés al poder se dio mediando una serie de estrategias no muy legales que digamos.
Sus probadas muestras de recolección de dinero en sobres (o costales) para financiar su movimiento, los documentados casos de sus afines recibiendo billetes, las trapacerías (también documentadas) de sus familiares, el mal manejo de los dineros recaudados por un fideicomiso creado para los afectados por los sismos de 2018 y más recientemente, las comprobadas pillerías cometidas por sus hijos nos hablan de que la supuesta honestidad (hecha superioridad moral) del Caudillo queda solamente en más de su propagando casi evangélica.
Aquí no hay espacio para decirle a sus incautos seguidores que esto es obra de Claudio X. González., que es obra de los “fachos” o de los “conservadores”. Todo recae en los hombros de AMLO, todo sobre su inventada “solvencia ética y moral” y que nadie mencione SEGALMEX o los manejos de los recursos para sus obras faraónicas: el Mesías ha purificado la vida nacional, solamente él dicta quien es honesto y quién no.
De lado quedan las consideraciones de apreciación que tienen que ver con la complacencia hacia el crimen organizado que se ha visto este año o, lo que es lo mismo, el nivel de ineficacia del supuesto plan para combatirlo. Sale sobrando mencionar la liberación de Ovidio, las visitas a Badiraguato o el saludo a la mamá del Chapo. Esos ya son pelillos a la mar.
Lo vertido por la DEA más bien suena a advertencia/represalia/revancha. Y lo más seguro es que, dixit Trump, AMLO se tenga que arrodillar de nuevo. Sí, la mura no era arisca.




