A veces los jóvenes piensan que si los viejos hablamos o escribimos de tiempos pasados es porque pensamos que fueron mejores. Tienen razón.
De ahí algunos sacan en conclusión que condenamos los tiempos actuales. Se equivocan.
Es como aquello de:
–¿Qué se te antoja comer mañana, puchero o frijol con puerco?
–Frijol con puerco.
–¡Ah!, entonces no te gusta el puchero.
¡Atió! ¿De dónde sacan tan peregrina conclusión? No se trata de exclusiones sino de preferencias.
Estoy seguro de que los jóvenes prefieren sus tiempos a los míos y eso me parece bien, ni me da ni me quita.
Cada quien su vida, como dijo Luis G. Basurto.
PFRG
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Pedro F. Rivas Gutiérrez





