No hay que pelar las manzanas, dijo el señor a su esposa, haz de saber una cosa que concierne a pieles sanas.
Gruesas, rugosas o llanas, tienen valiosos nutrientes que protegen, diligentes, al corazón, los pulmones, el hígado y los riñones, en forma muy eficiente.
A la siguiente mañana fue la dama al comedor a preparar con amor alguna ingesta liviana.
Tomó solo una manzana, después de haberla pelado y con cuidado partido, la pulpa se reservó y la cáscara le dio a comer a su marido.
Todo esposo ha de saber que el ingenio y la destreza, además de la belleza, adornan a la mujer.
PFRG
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