CERO GOBERNABILIDAD
Martín Pablo Soto
El tercer «Culiacanazo» consistente en el plagio de numerosas familias en la capital de Sinaloa hasta cierto punto era algo esperado.
No hay gobierno o, si existe, está rebasado y atrapado en una red de omisiones y complicidades.
Tampoco sorprendió que el gobierno estatal haya calificado los sucesos como «cosas que ocurren» porque es el mismo argumento de sus antecesores del PRI que clasificaban como «normales» los delitos de alto impacto.
Sin embargo, la capacidad de indignación no se agota en los sinaloenses.
En Sinaloa, como en el resto del país, los gobiernos prefieren investigar y perseguir a políticos enemigos que a los delincuentes sancionables por la ley.
Ahí está un punto vulnerable en la persecución del delito, ya sea del fuero común o del ámbito federal.
En Sinaloa desde hace décadas se dice y se sabe que la economía estatal tiene una gran dependencia del crimen organizado, antes llamada «mafia».
Ahora, también se admite que esa misma economía domina la politica y el poder público, tanto de 2T hasta la flamante y «gloriosa» 4T.
Ruben Rocha, Gobernador de Sinaloa. Gobierna sin inteligencia





